savings-2789112_640-1-1.jpg

Morosidad en las comunidades

La morosidad en las comunidades plantea un problema grave y una situación desagradable. Los propietarios morosos perjudican el funcionamiento de las mismas. Hay que tener en cuenta que los responsables de los pagos son siempre los propietarios, no los inquilinos. También hay obligación de pagar las derramas aprobadas en junta.

Cómo actuar contra la morosidad en las comunidades

 

En primer lugar, conviene intentar solucionar el problema amistosamente con el propietario. Hay que tener en cuenta que, a veces, algunas familias tienen reveses económicos y se ven obligadas a suspender pagos un tiempo, cuando nunca antes lo habían hecho, como ha
ocurrido durante la crisis.

Si el propietario no atiende a esos contactos de buena fe, se pueden emplear otros procedimientos, todavía no judiciales, como negarle el voto en junta o
hacer visible la situación de morosidad, por ejemplo, en las actas de las juntas, donde constan los pagos de cada vecino.

A partir de la falta de respuesta ante estos intentos amistosos, hay que pasar a reclamar de manera más fehaciente. Se procede a enviar una carta certificada o burofax, advirtiendo de la deuda. En junta de vecinos, se pone de manifiesto esta situación y se adjunta en el acta de la reunión el listado de recibos pendientes.

En junta también, se incluye como punto del día la propuesta de iniciar acciones judiciales de reclamación de las deudas. Una vez hecho esto, se
envía un segundo burofax con el apremio de la deuda y la certificación del acuerdo de la junta. Si el deudor no recoge el burofax o los envíos certificados, se coloca en el tablón de anuncios.

Corresponde al presidente hacer llegar la denuncia a juzgado. Para iniciar esta acción no hace falta abogado ni procurador, pero ciertamente será más fácil si se acude a un administrador de fincas, que conoce el procedimiento para actuar contra la morosidad en las comunidades.


dayvosistemas