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Comienzo y fin del vínculo contractual del Administrador de fincas

Un tema recurrente en las relaciones entre la comunidad y el administrador de fincas suele ser el alcance de las obligaciones de éste en el vínculo contractual que le une a la comunidad “desde la aprobación en junta” de su nombramiento por mayoría simple. Y entrecomillamos esta expresión porque el vínculo del administrador de fincas con la comunidad no surge desde la redacción de un contrato que, por otro lado, no es obligatorio, sino desde el día de la aprobación en junta. Redactar un contrato es una cuestión recomendable que exista para perfilar ahí algunas características fundamentales en esa relación contractual. Sobre todo para evitar problemas de futuro que al momento de redactarlo no se plantean, pero que la experiencia de otros casos debe llevar al profesional a practicar la costumbre de firmarlo. Por ello, en ocasiones puede llegar a presentarse no solo una oferta económica de entre los que pugnan por llevar la administración de la comunidad, sino que también presentan una propuesta de contrato que será el que voten en la junta de propietarios. Este contrato permite incluir en el mismo las condiciones, cláusulas y pactos que las partes quieran incluir.

Extracto del texto redactado por:

Por D. Vicente Magro Servet – Magistrado de la Audiencia Provincial de Madrid. Doctor en Derecho.

Por último, mencionar que el vínculo contractual termina al cumplimiento del nombramiento, siendo la duración de mandato de un año. Art. 13.7 LPH. Es decir, el nombramiento de los órganos de gobierno de la comunidad se harán de junta general ordinaría a junta general ordinaria y por el plazo de un año.


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